Limones Serranos

Limones Serranos

Siempre que nos hablan de una ensalada nos viene a la cabeza los elementos típicos, verduras, hortalizas, frutas, etc…

 

Hoy en día prácticamente se puede hacer una ensalada con cualquier producto, pero hoy os traemos una receta, que se remonta bastante en el tiempo, ya que en principio tiene un origen sefardí, de la época en la que en esta tierra se mezclaban culturas como la cristiana, la musulmana y la judía.

 

En su origen se utilizaba otro tipo de carnes, diferente al cerdo, lógicamente por temas religiosos, incluso se utilizaba pescados de la zona, como truchas o tencas.

 

Tampoco en su origen se utilizaba la naranja, que se ha añadido a posteriori para rebajar el toque cítrico que lleva este plato. Pero, si esta ensalada es típica de la comarca de Salamanca, ¿Cómo podían utilizar los cítricos si no es una zona donde el clima permita su cultivo? Pues resulta que, en la zona sur de la provincia, junto a las faldas de la Sierra de Francia, existen zonas con microclimas que permiten su cultivo, ya que los veranos son calurosos y los inviernos suaves.

 

Es una ensalada típica de Semana Santa o verano, pero al ser tan fácil de preparar, hoy día se puede hacer en cualquier día del año.

 

Para elaborarla para dos personas, necesitamos:

 

Pelamos bien el limón y la naranja, dejándolos sin la piel blanca o albeldo. Una vez pelado, hacemos rodajas finas, tanto del limón como de la naranja.

 

Picamos el ajo y lo dejamos en un bol con el aceite, para aromatizarlo.

 

Si queremos pasamos ligeramente el chorizo por la sartén, y ya estamos listos para emplatar.

 

Ponemos una capa de rodajas de limón, con un pellizco de sal.

 

Cubrimos con una capa de rodajas de naranja.

 

Echamos un poco del vino tinto y sobre esto, una cucharada de aceite aromatizado con trocitos de ajo.

 

Seguimos con una pequeña capa de rodajas del chorizo, rodajas de huevo cocido o el huevo frito y finalizamos con el jamón.

 

Ya está listo para comer, como veis, no se tarda mucho en preparar. Se comen como si se tratara de unos huevos rotos o estrellados, y la mayor sensación que trasmite es el contraste.

 

Un gran contraste entre los sabores ácidos de los cítricos, y la dulzura de la carne o el embutido.

 

Recordad que, como todas las recetas, si el producto es de la mejor calidad, mejor será el plato, por eso recomendamos utilizar los productos de Muñiz y Palomo, que siempre te asegura un gran sabor con la mejor calidad.

 

¿Os atrevéis a intentarlo? Os aseguramos que el resultado es más sorprendente de los que pensáis.

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