EL JAMÓN EN LA PINTURA

Bodegones, escenas de la vida cotidiana, murales o lienzos, incluso monedas. En algún momento de la historia hemos visto plasmado el mejor producto ibérico, el jamón. Por eso vamos a hacer un pequeño repaso a la presencia del jamón en la pintura.

Al igual que en la literatura, el jamón está presente para describir momentos de nuestra historia, no solo en nuestra península, sino también en diferentes países de nuestro entorno

Y aunque no sea el jamón ibérico como lo todos tenemos en mente cuando hablamos de jamón, las referencias a tan increíble producto se suceden por todo el viejo continente, en países como Italia o Francia.

Primeras apariciones 

En esta época, podemos encontrar en las despensas o penus, frescos dibujados en ciudades como puedan ser Terzigno o Pompeya. 

Durante la época de Augusto y Agripa, llegó a ser un producto tan valioso, que se llegaron a acuñar monedas con la forma de una pata de cerdo.  

En el anverso de la misma se podía observar un cocodrilo atado a una palmera, por lo que nos hace pensar que se trate de una moneda conmemorativa de la toma de Egipto por parte de Roma 

Saltamos hasta el siglo XVII

La primera obra en la que nos paramos y que tiene una cierta relevancia, será la obra Mesa de Andries Benetti, realizada entre el año 1636 y 1650. 

Pintor de la escuela flamenca, cuyo maestro fue Jan Davidsz, es interesante descartar esta obra ya que no es un producto que se considere típico de las mesas de estos países, en esta obra podemos encontrar un luminoso pañuelo blanco, panes frutas y uvas.

A destacar un elemento muy típico de la escuela nórdica y esta época, como es un limón a medio pelar, junto a copa y orfebrería. Y por supuesto el elemento que más nos atrae a nosotros, el jamón. Aparece ya cortado en bandeja de plata. 

Nos vamos al siglo XVIII 

Damos un pequeño salto en el tiempo y seguimos investigando sobre las obras que podemos encontrar en el Museo del Prado, estupenda y extensa pinacoteca de nuestro país. 

Entre las grandes obras de autores españoles, todos muy reconocidos y reconocibles, podemos encontrar las obras de un pintor italiano, pero de familia española y siendo descendiente de artistas, también dedicados a la pintura, como es Luis Egidio Menéndez, que nació en 1716, y cuya maestría queda reflejada en sus grandes obras dedicadas a las naturalezas muertas. 

Siendo los bodegones una de los temas que mejor representa, dejándonos obras increíbles como es Bodegón con jamón, huevos y recipientes, datada del tercer cuarto del siglo XXVIII, y de la misma época Bodegón con chorizos, jamón y recipientes. 

El Siglo XIX y el jamón en la pintura 

 Cabe destacar en España a Jose María Corchón , que estaba especializado en la temática de los bodegones. En uno de ellos, Bodegón de caza y hortalizas con gallina, podemos observar cómo colgado en la pared, se nos muestra una estupenda pata de jamón. 

Durante dos cuartos de este siglo, aparecen dos pintores que van a tener una gran repercusión en todo el mundo de la pintura y que marcarán un estilo que se está concretando en esos momentos. 

Aunque en los bodegones que van a pintar, los jamones que inmortalizan no son exactamente los que todos tenemos en mente, probablemente se trate de jamones ahumados o curados con las técnicas utilizados en su región de origen. 

Uno de estos pintores es considerado como uno de los padres del impresionismo, gran maestro de la escena preimpresionista. Estamos hablando de Eduoard Manet. 

En 1880, Manet pintó una obra que reflejaría el espíritu de cambio que el autor decidió realizar en los bodegones, que desde la época del Renacimiento no se había revisado, incluyendo una pieza de jamón, que, aunque ya había formado parte de otras obras, como ya hemos visto, no tenían la importancia que cobra en este cuadro.  

El impulso del siglo XX 

A nivel mundial, el jamón y su industria comenzó a tener una mayor relevancia. Se comenzó a reconocer su exquisito sabor y se convirtió en una pieza muy demandada en todo el mundo. 

El hecho de que las importaciones de este producto hacia partes del mundo donde no se había conocido hasta ahora contribuyó a su despegue como producto gourmet en multitud de destinos.  

En todos los países del mundo, la pata del cerdo ha estado presente, pero no curada o tratada de la misma forma, ya que se utilizaban diferentes técnicas para su conservación. 

A esto le unimos que las diferentes razas de cerdos que existen en el resto del mundo no tienen nada que ver con las denominadas ibéricas, que como ya sabemos que junto con la alimentación que se le proporciona en nuestro territorio, y su forma de curado, lo convierten en el reconocido producto que es hoy en día. 

Y como la pintura es un reflejo en muchos casos de la sociedad, el jamón también se encuentra presente en obras de estos siglos. Entre la multitud de obras que podemos encontrar, os traemos en particular la obra El pan y el jamón de Manuel López-Villaseñor, donde encarna el papel protagonista en la pieza. 

Esto es solo un pequeño de ejemplo de la cantidad de obras que han mostrado a lo largo de la historia nuestro más apreciado producto, pero no son las únicas.  

Nos encantaría que nos comentarais más obras en las que se puede ver a nuestra querida pata de jamón. 

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